
El municipio se halla situado junto a la costa mediterránea, lo que le hace gozar de unas condiciones climáticas típicas de esta costa, con inviernos suaves y veranos calurosos. Su temperatura máxima se aproxima a los 40°C mientras que la mínima se sitúa en torno a los 3°C. La tasa pluviométrica es de 509,51 mm.
Su ubicación es inmejorable, ya que dista unos 30 km de la capital de la Plana y se encuentra a poco menos de 50 km de Valencia. Es una ciudad interior situada entre un valle y a muy pocos kilómetros, tan sólo ocho, de las playas de la Costa del Azahar. El acceso a esta ciudad se efectúa por carretera. Se accede desde la CV-10. y la AP-7.
Ciudad moderna y dinámica, la Vall es uno de los municipios más prósperos de la provincia de Castellón, gracias al gran desarrollo socioeconómico experimentado durante las últimas décadas.
Su estratégica situación geográfica, al pie de las últimas estribaciones de la sierra de Espadán, han permitido y facilitado el establecimiento de la población desde la Prehistoria. Durante los períodos ibérico, prerromano e íberorromano, la población de la villa sufrió una considerable expansión, como demuestra el conjunto de restos arqueológicos existentes en la Punta d´Orleyl y otros lugares de la localidad. En tiempos romanos, la Vall es colonizada.
Hoy en día, han aparecido dentro de la actual ciudad restos arqueológicos de los diferentes pueblos que habitaron la zona, como una necrópolis hispano-visigoda de los siglos vi y vii d.C y multitud de vestigios de época islámica y cristiana. Tras la conquista árabe, se establecieron unas doce alquerías alrededor del río Belcaire. Seis de ellas, Alcúdia, Zeneja, Benigafull, Benizahat, Zeneta y Benigasló, se ubicaban en lo que hoy es la actual ciudad.
De su idoneidad también han dado fe las numerosas civilizaciones que se han asentado durante miles de años en estas tierras y cuyas huellas se recomienda visitar.
En 1860 se unificaron ambos, quedando un espacio abierto entre ellos que dio lugar también a una fuerte inmigración. Causa de ello fue la industrialización de la antigua artesanía del calzado, predominante hasta el comienzo de los años 90.